20/2/13

canción de amor

siempre me gustó mirar a los músicos de una banda sincronizar, los cruces de miradas, los movimientos mandibulares, el rictus, el entrecejo. Son gestos que me llevan a presenciar algo maravilloso desde afuera, un juego visto desde la incompetencia, que no puedo entender y que gozo como espectadora. Pero cuando miro a Martina y a Guille cantar al mismo micrófono, mirándose, con las manos de la Marti en una panza que crece y crece, el amor es más amor y la música es más hermosa.